Ha pasado un año desde que no escribo por aquí. Os podría contar cómo fue PV y cómo fue ir con el coche a mil empresas para vender mis patterns. Mil o cinco. Y todo, todo, al final va bien. Si tenemos en cuenta que el fin de cada día es aprender. No quiero morirme y pensar !vaya, eso no lo sabía!.

Trabajo en el Corte Inglés. Como muchas otras empresas relacionadas con el textil abrieron su propio equipo de estampación y gráfico el pasado verano.. El tener que dibujar todos los días te obliga a sacar muchas herramientas que ya ni pensabas que tenías (ahora con lápiz, ahora con rotu), y solucionas y buscas soluciones (pequeños motivos que te solucionen un estampado, un color que siempre te salva) y así poco a poco creas un estilo. Y esto es bueno (si no te repites a ti misma, que es muy malo). Y para que esto último no ocurra pueden pasarte dos cosas: o que te obligues a ti misma a hacerte moodboards con s colores variados y distintos y formas o que tengas una jefa-diseñadora-que sabedeloquehabla  que te pida diseños a SU estilo pero con tu estilo. Y a mi me han ocurrido las dos cosas. Por un lado tengo que hacer muchos moodboards para cada diseño y obligarme a resolver no con mis propias herramientas sino con el moodboard, y (segundo) tener una mega jefa que sabe muy mucho.

Mi sueño al entrar en una gran empresa era repetir la experiencia vivida en Adidas (workshop) de ocho meses. En este nos juntaron a unos cuantos del gremio del diseño , en todas sus variantes, y a través de palabras sacaban de nosotros nuestras definiciones de sexy, sensual, atrevido, urbano, callejero etc. Nunca nos dieron imágenes de las que partir. Nunca solucionaron nuestros diseños a través de sus imágenes. Solo añadían conceptos que nosotros teníamos que incluir a través de nuestros diseños. Fue la mejor experiencia de mi vida artística. Ahora, en el día de hoy, no concibo trabajar de ninguna otra forma. Para mí sería como utilizar un teléfono de pared para comunicarme, un poco ridículo. No siempre los diseñadores trabajan igual. No siempre ellos o ellas entienden tu forma de trabajo. Pero, como la experiencia me enseña, si al final el resultado que les presentas es bueno, poco a poco cederán a tu forma de trabajar e incluso te acompañarán. Es verdad que siempre es más fácil hacer lo primero que salga. Pero este tipo de trabajos yo los llamo huellas invisibles. Tu pincel ha pasado por ahí pero ya  no está.

He aprendido a concentrarme en cada trabajo, intentar coger el hilo que va dentro de cada uno y así intentar que salga algo de magia de cada uno.

Os dejo este diseño que ya está fuera en el mercado, como vestido y como blusa. Yo me lo compraré como vestido. Y creo que es el resultado de mis pensamientos anteriores: una buena jefa de diseño, unas buenas palabras comunicadas, y alguien con ganas de hacerlo lo mejor posible.