Al final los moodboards son mi salvación.

Me da pereza hacerlos, soy de las que le gusta pasar a la acción. Empezar el cuadro o el estampado. Pero no siempre se puede continuar. De repente un día te encuentras repitiéndote a ti misma. O copiando por veinteava vez el tablero de estampados de Pinterest. Y tus estampados parecen lo mismo que hay ahí fuera. Y Pinterest tampoco tiene la culpa por que tú no sabes buscar más allá y por lo tanto te enseña lo de siempre. (¿Has probado alguna vez a entrar en un tablero entero de Pinterest que no sea el tuyo? Si lo haces y agregas fotos al tuyo desde ahí verás cómo tu algoritmo de búsqueda cambia desde ese momento).

Sigo con los moodboards. Entonces llega el momento en el que estoy lo que se viene a decir pérdida. Copio a Pinterest y a mi misma. Y en mi caso: me cabreo. Me lleno de rabia.

Y entonces ordeno. Igual a: crear moodboards. Ese paso que tanto odio y tanto me llena. Me recuerda quien soy, lo que quiero hacer o mejor (o peor) lo que quería hacer hace diez años. (Y ¿en qué momento me perdí? No me fustigo: sigo). 

Hago moodboards. De flores con fotos. De flores con retratos. De casas que me enamoran y colores y flores. De formas gráficas y flores. ((Llamo formas gráficas a trazos de lápiz, carboncillo, rotulador, (lo contrario a pictórico)). Hago moodboards de texturas, las que menos, y de grabados japoneses, las que más. Hago moodboards de todo: A PARTIR DE HOY  recojo todos los moods en una misma carpeta (iba a poner hacer los moodboards en un mismo formato, pero eso es ya pedirme demasiado a mí misma: empiezo por lo más simple: meterlos todos a lo maripronto en una misma carpeta).

Hubo una vez que los moods eran el centro de mi vida; cuando era joven. Hacía moods a todas mis amigas. De fotos, con telas y dibujos míos encima. Y luego otra época en que fueron el centro de mi trabajo: en Adidas. Lo querían todo en moods. Querían todas tus ideas, que no faltara ninguna.

Y también hubo la época en que yo hacía moods y algunos compañeros se reían de mí. Incluso pronunciaban moods a lo ingles de serie de Argentina (me encanta Bia) delante de mí. Ellos/as decían que no hacían falta moods. 

Y si hacen falta los moods. (Se pronuncian como cada uno quiere). Porque nos hacen saber dónde estamos y lo mejor: nos dan una hoja de ruta, que si la seguimos: avanzamos.

Y nos desbloqueamos, gracias a los moods.

Y vosotros/as ¿Hacéis moods?.